lunes 19 de enero de 2009

The one hundred

He volvido de Brasil y la ciudad y el asfalto deprimenmen. Como para agarrarle el ritmo de nuevo me pongo escribir alguito, de eso que nadie va a leer porque todos andan de vacaciones aún. O demasiado desconectados del mundo, lo cual está también muy bien. Después de quince días de vacaciones llego a la conclusión que son una estafa: no se puede conocer nada con quince días. Las vacaciones son un mimo extraño. Los tres veranos anteriores me rajé de la ciudad por un mes, no era una barbaridad pero es algo más. Y sin embargo reconozco que no tengo huevos para hacer lo que debería. Es decir, mandarme a mudar por latinoamérica durante algún tiempo, laburar y vivir por ahí, aprender portugeis a la fuerza y conocer las playas de Perú y la sangre caliente de Venezuela, o tantos otros etcéteras. La vida me hizo pajero y lector. Bueno, y aquí un retrato tipicón de mis vacaciones con arena blanca.
Y claro, como no puede ser de otra manera, leí y tomé sol. Y por lo tanto, tengo para recomendar dos joyitas. Porque antes de irme salí a recorrer librerías de todo tipo y me armé la biblioteca del verano. Comentario aparte: para mi indignación, uno de los libros que compré en el parque Rivadavia y que pagué no demasiado barato estaba insoportablemente fallado y con una nada despreciable cantidad de páginas en blanco, una asquerosidad y falta de respeto de la que me pienso quejar aunque no creo que me den pelota. Pero volviendo a las recomendaciones, en las mesas de saldos de Corrientes me hice con un ejemplar de Milenio Negro de J.G. Ballard (que en inglés vendría a ser Millenium People). Y si estaba con ganas de conocer algo de Ballard, después de leer este libro me abrió un apetito feroz. Algo así como un George Orwell remixado con una dosis de novela noir y reminicencias Arlteanas. No sé si se consigue una traducción mejor que la de Minotauro que yo compré, pero tampoco está mal y para mi gusto particular, vale muchisimo. Una muestra más de que por 12 pesos uno puede conseguir literatura muy buena, y de que el mercado es una bosta con patas. Como para que no nos quejemos de que los libros buenos salen caros, porque no siempre es así.
Por otro lado le entré con ganas a un nuevo libro de Cormac McCarthy. Edición pocket de Todos los hermosos caballos, una preciosura de novela. Ritmo seco, novela educacional violenta y concreta de un hombre curtido. Como ya le dije a B. en alguna oportunidad, me quiero hacer fan de Cormac, y quiero más traducciones, carajo. (Gallegos de mierda, me van a terminar haciendo leer en inglés.) Así que Todos los hermosos caballos recomendable de pe a pa, para paladearla y dejarla que se derrita en la boca. En este caso, una muestra más de que el cine es imagen muerta y nunca logrará superar a la literatura mientras haya tipos como McCarthy que escriban con esa simple, cinética, seca y profunda pluma.
Para continuar con el variete de esta noche, fui a ver la pelicula del Che interpretado por Benicio del Toro. Ya la están por sacar de cartel, y no me había interesado ni un poco, pero mi viejo me llevó a verla. Tengo que confesar que tengo bastante recelo de todo ese tipo de representaciones de Guevara, ya apenas conservo una foto del Che en un cajón y un tapiz muy hippie enrollado detrás de la puerta. Mis ideologemas, aún más mistificadores porque claramente de eso no me salvo, hace tiempo que me llevaron a pensar que al Che no le gustarían ni las remeras ni nada que se le parezca. Para colmo, durante el viaje de vuelta de Brasil (sí, lo sé, soy burgues y de esa no me salvo, ya me juzgará la revolución) logramos que los choferes pasaran Pánico y locura en Las Vegas, pelicula que llevé entre otras en mi mochila para el caso. Y mientras transcurría la primera escena, unas chicas muy top y muy bien estilo zona norte que se sentaban detrás nuestro y que unas horas antes habían tenido una conversación sobre cómo una de sus madres había perdido cinco lucas verdes en algún lado y no le daba la menor importancia, tuvieron en este caso un breve diálogo por el estilo:
-Ah, mirá, ¿ese es Johnny Depp?
-Sí, re deformado. Y el otro es Benicio del Toro
- ¿Benicio del Toro?
-Sí, creo que sí, lo decía antes [en los títulos de la película]
-Ah, es el que hace del Che
-¡Claro!
Nada del otro mundo pero... ¡Come on, guacha! Benicio del Toro es Benicio del Toro, no "el que hace del Che". Y de ahí que como claro Snob que soy, trosko posmoderno y artista fracasado, no me dejaron muchas ganas de ver la pelicula El Che, el argentino. Sin embargo, tengo que reconocerlo, me gustó mucho la película y Benicio del Toro sigue siendo un actor de la hostia. Por dos horas me hicieron creer que lo veía al Che, y eso, con o sin merchandising, nunca deja de ser una satisfacción para un estudiante clase media de la UBA.
Ni la recomiendo, ni nada. Soy conciente de que hablo casi solo. Simplemente, como siempre, me hubiera gustado ser guerrillero y poder tener fe en que hay algo para hacer y hay que hacerlo de manera radical. Me cuesta escapar al romanticismo, pero no puedo evitar el nihilismo. Porque al final volvemos a nuestros inocuos e inhospitos trabajos, a esta literatura tan linda y tan desesperantemente fútil y a intentar escribir esa novela que no voy a terminar jamás.
Pero bueno, de todas formas, festejo este post que es el número 100 de El Cieguito. Desgraciadamente me lo apropié, pero creo que ninguna de mis compañeras se habría dado cuenta. Felicitaciones para nosotros aunque nos leamos a nosotros mismos y nada más.


4 comentarios:

Mik dijo...

Yo sabía que esa foto te iba a servir para un post del blog. De nada.
Una convincente reseña veraniega, compro.
Felicitaciones por los 100 post, amigos. Y aunque Nin me critique porque solo firmo los post de Ech (a veces firmo algunos otros, o no?) yo los leo, muchachos, y pongo todas las fichas en ustedes. Textitos como el que acabas de escribir, E, me siguen convenciendo.
Volvimos, volviste? (o era algo así)

Miguel dijo...

Ezequiel:

Si podés leé a Cormac en inglés, las traducciones son chotísimas en general. Y no dejes de leer Blood meridian aunque te cueste vencer el asco.

Miguel

Lisandro dijo...

Me copa lo que escribís, no se como llegué a tu blog, fue por alguien que me agregó al feisbuc y que te tiene y vi tu blog, en fin, el azar de la posposmodernidad digital.
Les mandé un mail por le tema del taller, y ahora no me puedo contener el comentario, bah, resaltar una frase:
"Snob que soy, trosko posmoderno y artista fracasado".
Que grande! Trosko posmoderno, casi un oximorón, pero hay que tener pelotas para decirlo ehhh, que no lo lea nadie del PO: te sacrificarían en nombre de la revolución con todos los inconvenientes que elllo implica....
Saludos.
Lisandro

Ezequiel M. dijo...

Jajajaja, como diría Adorno "vamo' las contradicciones!"
Claramente la revolución me juzgará. De todas formas, los muchachos del PO... bueh, no, nada, mejor no me tires de la lengua.