miércoles 24 de junio de 2009

Ring! (jugando al teléfono descompuesto)

Ayer estuve todo el día sin teléfono en mi casa. Mi madre llamó desde su trabajo a telechot para pedir reparación. Primero, se lavaron las manoplas: no era de la línea, dijeron, sino de uno de los aparatos. Entonces yo, como buena hija obediente que soy, me puse a hacer pruebas conectando y desconectando los dos teléfonos que tenemos en las distintas salidas para ver cuál era el fallado. Ningún cambio, todo igual. Le dije a mi madre que llamara de nuevo porque estaban equivocados. Entonces le dijeron (y presten atención, por favor, porque este argumento es increíble) que los aparatos funcionan en paralelo y que había que conseguir algún otro, de un vecino, por ejemplo, para ver cómo se comportaba la línea con eso. Sí, claro, como si mi teléfono tuviera memoria para recordar que hasta hace cinco minutos estaba enchufado en la misma línea que otro que no andaba. O como si yo tuviera tanta mala leche como para que de repente un día, de la nada, dejen de funcionar mis dos teléfonos a la vez.

En fin, lo importante en este asunto es que yo tenía razón. Un rato más tarde la llamaron a mi madre al trabajo y le pidieron disculpas porque nos estaban digitalizando la línea y por eso no nos estaba funcionando como corresponde. En el transcurso del día tenía que resolverse.

La cuestión es que ayer a la noche, a eso de las diez y media, suena el teléfono. Mi madre atiende y parece poder hablar normalmente. Una señora, Susana viene a llamarse, le cuenta que ella vive a la vuelta de mi casa y que también estuvo con problemas en el teléfono durante el día. Y ahora, parece, nos cambiaron las líneas, dice la señora: yo, para llamarla recién a usted, marqué el número de mi casa, y si usted marca el suyo suena en la mía.

Yo, mientras tanto, quiero divertirme llamándola a mi madre al celular y haciéndome pasar por alguien que la llama desde un número que no tiene registrado. Pero no sé mentir y, en el medio de la impostación, me tiento y no puedo parar de reírme.

1 comentarios:

Ezequiel M. dijo...

Jajaja, buenisimo.
Claro, debería haber leído esto ayer, así hoy lo sabía.
Son todos tan hijos de puta que ni siquiera te pueden decir lo que ellos mismos hacen.
A mí, aún hoy, me siguen llamando los de Speedy para ofrecerme servicio de internet con la excusa de que "ahora funciona, no como cuando usted tuvo que darlo de baja".

Hay que matar al señor Telefónica, al señor Personal, al señor Claro, al señor Edesur...